Martes, 11 de Diciembre de 2018
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Hay que respetar rigurosamente los gobiernos electos por la sociedad

Danilo Astori, ministro de Economía de Uruguay, exvicepresidente de José Mujica, analiza desde su concepción ideológica la victoria de Mauricio Macri en Argentina y en la que reconoce la soberanía del voto popular para producir la alternancia. Pero en esta entrevista, en ocasión de su venida para conmemorar la tragedia judía de 1938, se niega a admitir que algunos gobiernos de izquierda han fracasado.

–Vino para conmemorar “La noche de los cristales rotos” (77º aniversario), la represión que desencadenó la persecución judía que terminó en el holocausto.

–Me invitó la (organización) “B’nai B’rith” como orador de la conmemoración. Recordar ese hecho fatídico (ocurrido en 1938) significa conservar viva la memoria de hechos muy crueles que ocurrieron en el pasado y que siguen ocurriendo en el mundo de hoy. Parece que no hubiéramos aprendido de estos actos de aberración cometidos por personas como nosotros.

–Y las aberraciones no se detienen. El escenario es de nuevo Europa, Francia. Esta vez a manos de radicales musulmanes.

–Es un desastre: la humanidad con un sentimiento de exterminio sobre sí misma. Es algo que supera los límites de la racionalidad, la espiritualidad... Riñe con los sentimientos más sagrados como es el de la promoción y la defensa de los derechos humanos. Más allá de nuestras diferencias, los seres humanos merecemos respeto. Somos seres libres y naturalmente profesamos y defendemos valores superiores como la libertad, la autodeterminación, la solución pacífica de los conflictos, el rechazo al uso ilegal de la fuerza, de discriminación. El mundo no ha cambiado mucho desde este punto de vista, lo cual nos convoca a seguir militando para que, de una vez por todas, podamos entender estas cosas.

–¿América Latina está lejos todavía de ese tipo de confrontaciones?

–Justamente, América Latina se ha diferenciado, afortunadamente, de otras regiones del mundo porque no exhibe tantos desbordes irracionales de violación de los derechos humanos. La paz y la seguridad se constituyen en un capital que los latinoamericanos tenemos que cuidar muchísimo. Desde esta zona de paz y tranquilidad, más allá de diferencias que tuvimos y que tenemos y que lo hemos sabido superar, tenemos que seguir promoviendo esta forma de cómo queremos a la humanidad en su conjunto. En buena medida tenemos una especie de capital intangible a cuidar.

–¿Cómo evalúa la victoria de Mauricio Macri en Argentina? La mayoría coincide en que es el fin de un proceso, de un ciclo político de la izquierda en la región. ¿Es así?

–Yo saludo esta gran elección que hicieron los argentinos en un marco de absoluta tranquilidad, respeto, sin ningún incidente lamentable. Es un mérito en primer lugar del gobierno que se va, que logró hacer esta transición de manera impecable. Tenemos que felicitar a Mauricio Macri que en buena ley es el nuevo Presidente de Argentina. Deseo que este gobierno pueda encontrar el camino de recuperación del crecimiento, de los equilibrios macroeconómicos para asegurar condiciones de apertura internacional para nuestros países en el marco del Mercosur y desde el Mercosur, una apertura al mundo en su conjunto. El desafío muy grande y muy prioritario que tenemos es el acuerdo con la Unión Europea. Para Mercosur es vital hacer ese acuerdo. Tenemos dos países muy consustanciados con este objetivo, que son Paraguay y Uruguay, prácticamente coincidiendo en todas las posiciones. Tenemos a un Brasil que ha flexibilizado mucho sus posturas. Tenemos a una Argentina que en el pasado ha practicado un enfoque bastante proteccionista que dificultó el avance del Mercosur. Con el nuevo Gobierno tenemos la esperanza de que haya un aporte más decidido al proyecto Mercosur, y desde el proyecto Mercosur a la inserción internacional de nuestros países.

–¿Fue una isla Argentina en la era de los Kirchner?

–Yo no diría una isla, pero defendió y practicó un enfoque bastante más proteccionista y regulador que el que defendimos por ejemplo Paraguay y Uruguay. La verdad es que tuvimos serias dificultades para que funcione el libre comercio entre nuestros países.

–¿No le parece que ese tinte ideológico que Cristina, Dilma y Mujica (Astori fue su vicepresidente) pretendieron imprimir perjudicó al Mercosur?

–Yo no veo mal que haya acuerdos de tipo político. El tema es cuando un proyecto de este tipo se apoya en cuestiones de naturaleza política y olvida que en realidad, es ante todo un proyecto de integración económica. A mí lo que más me preocupa es la diferencia de enfoque económico que tuvimos. Si nosotros somos capaces de hacer coherentes los enfoques de la integración, creo que Mercosur le va a dar buenos resultados a nuestros países.

–¿Qué comentario le merece como político la posición muy clara expresada por el presidente Macri sobre su determinación de pedir que se aplique al Gobierno de Venezuela la cláusula democrática del Mercosur por violaciones a los derechos humanos?

–Esperemos que haya un planteo al respecto y lo discutiremos. Yo veo que la cláusula democrática, tal como está concebida, es más aplicable a casos de ruptura institucional que en Venezuela no han ocurrido. Venezuela tiene un gobierno electo democráticamente y no ha habido ruptura institucional. Considero que no están dadas las condiciones para aplicarle la llamada cláusula democrática.

–¿La existencia de presos políticos para usted no se puede considerar una violación de la cláusula?

–Es que no hay una definición de la cláusula democrática en función de temas como la existencia de los llamados presos políticos. La cláusula democrática refiere específicamente a rupturas institucionales, interrupción de gobiernos electos democráticamente como fue electo el gobierno del presidente Maduro.

–En el caso paraguayo, para usted ¿Mujica tuvo razón al votar por la suspensión de Paraguay?

–Yo considero que en el caso de Paraguay, las autoridades tomaron una decisión. No soy yo quien está llamado a juzgarla. Le pido que me disculpe. Y después vino la aplicación de la cláusula a Paraguay y el ingreso de Venezuela, ingreso que no recorrió el camino que a mí me hubiera gustado que recorriera antes de entrar al Mercosur. Pero en todo caso son decisiones que ya están tomadas. Miremos hacia adelante. Procuremos que el Mercosur se fortalezca.

–Una pregunta más personal, dada su larga trayectoria en la política desde la izquierda. ¿Los electores están abandonando a la izquierda tradicional? Hasta en Asunción se viene un intendente mezcla de centro con izquierda.

–Hay dos cosas que tenemos que diferenciar sobre los valores más sagrados de la llamada izquierda. Esto tiene que ver con la libertad, la democracia, la justicia, el combate a todo tipo de discriminación, en definitiva, un eje central que es la promoción y la defensa de los derechos humanos. Por otro lado, está la necesidad de que la izquierda vaya comprendiendo los cambios que tiene la realidad y modernizando su propuesta, de modo a seguir procesando los valores que mencioné, pero al mismo tiempo renovando su discurso a los cambios que la propia realidad está experimentando. La izquierda no puede quedar hablando de una realidad que no existe.

–¿Es lo que pasa?

–Si se queda hablando de una realidad que no existe, se transforma en una fuerza política inocua, incapaz de modificar la propia realidad. Manteniendo los valores que inspiran la conducta de la izquierda, esta tiene que ir elaborando una propuesta basada en la realidad del mundo actual y que pueda cambiar a la luz de los valores que sigue distinguiendo a la izquierda como tal.

–¿Y estas propuestas de gobiernos de origen empresarial, Cartes en Paraguay, ahora Macri en Argentina, se acaba de ir Piñera en Chile, ¿qué sugiere, desde esa concepción del mundo de izquierda?

–Bueno, antes que nada, usted me cita gobiernos elegidos por la sociedad. Eso hay que respetarlo rigurosamente, así como la alternancia democrática. Son las decisiones que toman nuestros pueblos. Eso hay que defenderlo. Por otra parte, hay que trabajar con toda la sociedad. Por supuesto, el principal desvelo de la izquierda son los humildes, los que tienen menos fuerza en la vida. Pero también hay que trabajar con los que invierten, los que crean, los que arriesgan, con los que generan trabajo, con todos.

–Hoy están en crisis procesos casi ortodoxos de izquierda: Argentina, Brasil, Venezuela. Se cerraron en sus proteccionismos. Atiborraron de subsidios sus presupuestos “para combatir la pobreza”. ¿Dónde cree que estuvo el error?

–Pero yo no creo que haya habido solo subsidios. Han habido programas que representaron subsidios, pero también se han creado miles de fuentes de trabajo nuevas. El desempleo ha caído. No ha habido disminución de la pobreza sin caída del desempleo. Las dos cosas avanzaron juntas. Por supuesto que lo ideal no es vivir de subsidios. Lo ideal es el mundo del trabajo. Ese tiene que ser el mundo de la izquierda, el mundo de las fuentes de trabajo, del esfuerzo físico e intelectual que nos permite generar un volumen de bienes y servicios que permitan a la gente vivir dignamente. Los programas de reducción de la pobreza fueron positivos. El tema es cuando se cree que la pobreza se combate solo con subsidios. Yo creo que no. Los subsidios son importantes para arrancar pero en definitiva, repito, el eje central es el mundo del trabajo.

29 DE NOVIEMBRE DE 2015.