Martes, 11 de Diciembre de 2018
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Alcen su voz ante lo que pasa en Venezuela

Símbolo de la oposición venezolana desde que Nicolás Maduro tomó prisionero a su esposo, el líder antichavista Leopoldo López, hace casi dos años, Lilian Tintori estuvo fugazmente ayer en Asunción para pedir solidaridad a los paraguayos, a pocos días de las elecciones legislativas del próximo domingo, un acontecimiento que puede arrojar un bálsamo de democracia a su país o dar paso definitivo a la tiniebla autoritaria absoluta que pretende imponer el régimen de Nicolás Maduro.

–En este mismo lugar estuvo sentado su esposo, Leopoldo, cuando visitó ABC...

–¡Que bueno, en esta misma mesa! Yo quería venir a la sede (de ABC). Para nosotras, las esposas de los presos políticos, los medios son aliados fundamentales. Es la primera vez que vengo a Paraguay. Quería venir a agradecerles por haber estado pendientes de nuestra causa y, segundo, conocer al equipo (de periodistas) y valorar un medio de comunicación libre como este, de los que tenemos muy pocos en Venezuela que dicen la verdad. Quería venir porque sé que han sufrido lo mismo que estamos sufriendo nosotros y lo que están sufriendo los medios de comunicación (de Venezuela). Saliendo para ABC me encontré con una señora paraguaya que me contó que su esposo estuvo preso. Se fue hasta mi hotel y me regaló este rosario (muestra) con el que rezaba para la liberación de su esposo. Ella me dijo: “yo conseguí liberar a mi esposo gracias a la Conferencia Episcopal (Paraguaya) y gracias al diario ABC”. Me lo dijo ahora, y me dio el rosario que usó seis meses para rezar por la liberación de su esposo aquí en Paraguay.

–¿Cuál es la situación en este momento en su país?

–Está muy difícil. Hay 75 presos políticos. La crisis económica, política, social es profunda. Recibí dos atentados el miércoles pasado. No solo persiguen a los presos políticos sino persiguen a sus familias. A mí me están persiguiendo directamente. He dedicado un año y 10 meses de mi vida a recorrer el mundo llevando la verdad de lo que pasa en Venezuela. Nos hemos metido hasta en las ventanas y hoy se nos están abriendo las puertas. Por eso estoy en Paraguay. Valoramos muchísimo estar aquí. Lo que está pasando en Venezuela es una violación sistemática de los derechos humanos y eso nos compromete a todos. Por eso necesitamos que la región se pronuncie y que cada país alce su voz. Para esto no hay injerencia. Hay cláusulas y existen entes internacionales como el Mercosur para que cuando pase estas cosas, los países puedan decir: “un momento, esto no puede seguir ocurriendo. No pueden seguir violando los derechos así, no pueden seguir matando a la gente así, no pueden seguir torturando a la gente de esa forma tan brutal”.

El año más peligroso de Venezuela va a ser este 2015. La represión más fuerte que hemos tenido en la historia fue en el 2014: más de 3.770 detenciones arbitrarias, más de 200 casos de tortura, 75 presos políticos, 12 inhabilitados que no pueden correr para ser diputados. En la campaña electoral nos atacan, nos disparan, asesinan a opositores como hicieron el miércoles pasado que asesinaron a un dirigente (Luis Manuel Díaz)...

–¿Usted estuvo en ese incidente?

–(Díaz) Estuvo al lado mío, en la tarima. Yo terminé de hablar. El bajó las escaleras y lo mataron. Estuve a dos metros de él. Esperaron que todo el mundo se fuera. El asesino esperó que todas las cámaras se bajaran de la tarima para disparar...

–¿Qué dice el Gobierno?

–Me llamaron por teléfono, de parte de Nicolás Maduro, “muy preocupados” por los atentados que yo recibí. Me dijeron que mi vida estaba en peligro, que soy un objetivo, que me cuidara de un ataque. Algo parecido me dijeron cuando se llevaron a Leopoldo preso. Yo no les creo. Me ofrecieron a sus policías para cuidarme y yo les dije que la manera de cuidarme es con mis medidas cautelares establecidas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que no las han cumplido.

–¿Cuáles son?

–La víctima escoge qué cuerpo policial le va a cuidar. Pero ellos me querían poner policías del Estado, que es del Sebin (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional). Es el Sebin el que me persigue a mí, en Venezuela y fuera de Venezuela. Estuve en Argentina para las elecciones, acompañando a Mauricio Macri. Se me metieron en el cuarto del hotel. El Gobierno ha buscado intimidarme, para que yo me paralice y no siga luchando...

–Usted es la que tomó el frente en esta campaña para las elecciones...

–Yo no soy candidata, pero hice campaña. Recorrí el país por cinco semanas. Hicimos más de 58 eventos llevando esperanza a los venezolanos para salir a votar. ¿Para qué salir a votar? Para liberar a todos los presos políticos, entre ellos, mi esposo. Venezuela hoy está presa en sus derechos: no tenemos comida, medicina... Matan un venezolano cada 20 minutos. En la campaña tratamos de llevar esperanza, unión, fe para salir a votar. Estoy segura de que el domingo la gente va a salir a votar masivamente por el cambio.

–¿Qué garantías tienen?

–Nosotros confiamos en el voto popular. El CNE (Consejo Nacional Electoral), es decir el Gobierno, ya nos está haciendo trampa. Abusa de su poder en los medios, inhabilita a presos políticos y a líderes políticos. Cierra las fronteras. Con todo somos mayoría. Con todo eso (en contra) vamos a ganar. Confiamos en la gente y en los testigos de mesa que son los que van a defender el voto de los venezolanos...

–¿Hay observadores? ¿Pueden garantizar la elección?

–Nosotros pedimos observadores de la OEA, de la Unión Europea y de la Unasur. Nicolás Maduro no dejó entrar a la Unión Europea. No dejó entrar a la OEA, solamente permitió la Unasur. La Unasur tiene la gran responsabilidad de lograr que la elección sea transparente.

Además de la Unasur, vamos a tener más de 150 parlamentarios (extranjeros), cuatro de ellos de Paraguay, y vamos a tener a ocho expresidentes que también van a estar observando la elección. Pero, repito, los mejores observadores son los ojos de los venezolanos...

–¿Qué piensan hacer si Maduro cumple sus amenazas de no reconocer si gana la oposición?

–Esas declaraciones de Maduro ratifican lo que nosotros hemos venido diciendo. Lleva un régimen antidemocrático que viola los derechos humanos, no respeta la Constitución y no respeta al pueblo. Al hablar así ratifica lo que hemos venido denunciando. Nosotros, lo que pedimos, a días de la elección, es que Nicolás Maduro y el Gobierno, en paz reconozcan los resultados, en paz reconozcan que su sistema fracasó, su sistema se acabó. El venezolano quiere vivir mejor. Ya no quiere inseguridad, ya no quiere más escasez, ya no quiere más inflación... Hay una frase de Gandhi que es muy poderosa que dice: “La violencia es el miedo a los ideales de los demás”. Nuestros ideales son la justicia y la libertad. Y ellos actúan con violencia porque sienten mucho miedo, porque ya saben que perdieron. Ya saben que viene un cambio para Venezuela, donde ellos, después de 16 años, tienen que retirarse. Eso es lo que está pasando.

–¿Cuál es el escenario que usted ve después del domingo, si Maduro reconoce o no una eventual victoria opositora?

–El 6 vamos a ganar. Va a ganar la Unidad Democrática y va a ganar Venezuela. Muchísima gente va a salir a votar y va a ser el inicio de un cambio democrático. Los nuevos diputados de la Asamblea Nacional van a llevar adelante una ley de amnistía. Con esa ley se va a liberar a todos los presos políticos, y luego se va a buscar un mecanismo constitucional para elaborar un cambio político profundo en Venezuela. La ruta es rescatar la Asamblea Nacional, tener un nuevo presidente de la Asamblea, un presidente que quiera a los venezolanos, un presidente que no agreda, que no insulte, que no difame, que no destile mensaje de odio y de guerra.

–Diosdado Cabello...

–Diosdado Cabello fue el que se llevó preso a Leopoldo. Diosdado Cabello es el que me manda a mí a desnudarme en la cárcel cada vez que voy a visitar a mi esposo. Me manda gatear y a saltar desnuda frente a los militares. Hace grabar mis visitas y luego utiliza esas imágenes para hacer política en el canal del Estado. (El de Maduro) Es un Gobierno cruel e inhumano. Lo estamos viviendo en carne propia.

–¿La oposición venezolana tiene apoyo del exterior o sigue habiendo un apoyo hipócrita de parte de los gobernantes de la región?

–Mire. Hay que tener paciencia. La política exterior tiene sus tiempos. Es lo que yo me he aprendido. La diplomacia tiene sus formas, pero no hay que perder la fe. Cuando nosotros comenzamos esta defensa nos cerraban las puertas por todos lados. No nos daban ni siquiera cita. Cuando nos atendían en una embajada nos atendían en cafetines con música y no nos daban tarjeta. Y me huían pero no me decían nada. Pero yo seguí. Seguí enfocada con un mismo norte. Me convertí en la voz de los presos políticos, de las familias de los presos, de los asesinados, de los torturados. Y ellos saben que cada vez que salgo de Venezuela hablo de ellos, con nombre, apellido y cuento sus historias (de abusos).

Con constancia, con paciencia y fe, las puertas se nos han abierto. Nos hemos metido hasta por las ventanas para que las puertas se abran. Hoy se están abriendo y una muestra de eso es que hoy estamos en Paraguay, que es un país importantísimo de la región, donde podemos conversar con el Presidente de la República, con los senadores y los diputados. Cuando hay violación de los derechos humanos, no hay fronteras que nos separen. Es por eso que tenemos esperanza de que todos los países de Iberoamérica y de la región alcen su voz ante lo que está pasando en Venezuela.

–El presidente (Mauricio) Macri fue el primero en pronunciarse abiertamente sobre el régimen de Maduro...

–De la región, el presidente Macri fue muy solidario, muy contundente y muy claro. Pero otros países de la región también se han pronunciado, como Colombia, Uruguay, Perú. Nosotros hemos estado en todos esos países y siempre vemos solidaridad y preocupación. Ahora, necesitamos que las voces de los líderes se pronuncien.

–¿Por qué no lo hacen abiertamente como gobiernos?

–Un país, un presidente de un país que no lo haga es cómplice de Nicolás Maduro. El primer Presidente del mundo que se pronunció fue Mariano Rajoy, el presidente de España. Y así se nos fueron abriendo las puertas en Canadá, en Estados Unidos... Las cámaras de Diputados y del Senado han sido importantísimas en nuestra lucha. Nos han recibido prácticamente todos en Latinoamérica.

Pero hoy, es la primera vez en la región que un Presidente en ejercicio nos recibe (el presidente Horacio Cartes). Paraguay va a marcar la diferencia en esta lucha de Venezuela...

Político preso, aislado en una celda 2x3

–¿Cuántos hijos tienen?

–Dos. Manuela que tiene seis años y Leopoldo (Junior) tiene dos añitos.

–Y ¿usted tiene tiempo de estar con ellos desde que hace campaña por su esposo preso?

–Es difícil. Me apoya mucho mi mamá y la mamá de Leopoldo. ¡Que vivan las abuelas! Sin las abuelas creo que es difícil criar a los niños, porque a mí me ha tocado invertir mucho tiempo en viajes. Es muy sacrificado pero siento que falta poco y que ya lo vamos a liberar a Leopoldo y a los demás presos...

–¿Cómo está él? ¿Cuándo fue la última vez que lo vio?

–Lo vi el sábado pasado. Está bien. Está fuerte. Él es una roca. Con todo lo que ha vivido, con todo lo que ha pasado. Él está aislado en solitario en una cárcel militar. Está aislado en la torre de un edificio de cuatro pisos. Le limitan a la lectura, la escritura...

No tiene correspondencia privada. Le hacen requisas violentas. Le roban sus cosas. Lo cambian de celda cada dos semanas.

Hoy está en una celda de 2x3 metros, sin luz. Y ahí lo encierran todas las noches desde las ocho de la noche hasta el día siguiente a las seis de la mañana. Lo graban, lo vigilan todo el tiempo con custodios las 24 horas. Buscan doblegarlo de esa manera, pero él está firme y tiene esperanza por las elecciones de este domingo.

–¿Las necesidades la convirtieron en política?

–Leopoldo es el político. Yo soy su esposa. Soy activista de derechos humanos y quiero estar siempre al lado de él. Voy a liberarlo y vamos a liberar a todos los presos políticos y quiero estar a su lado para ver el progreso de nuestro país.

Chávez ya lo tenía entre ceja y ceja

En octubre de 2011 visitaba nuestra redacción Leopoldo López, entonces joven político de 40 años, que ya se constituía entonces en el “enemigo número uno” de Hugo Chávez.

El jefe bolivariano ya le había coartado su derecho de elegir y ser elegido y él peregrinaba por Sudamérica para denunciar las injusticias que cometía el régimen autoritario, a pesar de una resolución a su favor de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Los gobiernos de la región, exactamente como hoy, tampoco se pronunciaban por temor a enfurecer al mandamás venezolano.

Preguntada su esposa, Lilian Tintori, cómo llegó Venezuela a tan extrema intolerancia habiendo sido un país que gozaba de todas las libertades aun cuando nuestros países atravesaban por feroces dictaduras, ella dijo:

“Pienso que parte del problema es tener un Presidente por tanto tiempo. En la Venezuela del futuro debería haber una sola reelección de cuatro años. El sistema de Chávez fue decayendo, empeorando. Destrozaron un país bello, uno de los más ricos en recursos naturales: en petróleo, en hierro, en aluminio... En 16 años destrozaron sus instituciones, sus empresas. Lo más triste es que hay un 97% de impunidad. No hay Estado de derecho...”.

Buscaron crear una dictadura

Pienso que ellos buscaron el caos. Buscaron intimidar a la gente para crear una dictadura. Y eso es lo que están haciendo. Pero nosotros no nos vamos a dejar intimidar. Estamos dispuestos a luchar para rescatar lo poco que queda de democracia. Hoy, más del 86% de los venezolanos rechaza la gestión de Nicolás Maduro y quiere un cambio.

El Gobierno de Maduro debe aceptar los resultados (del domingo) en paz y dar paso a los nuevos liderazgos en la Asamblea Nacional. Nosotros rechazamos y condenamos la violencia. Lo dijo el papa Francisco cuando estuve en Roma: “No caigan en provocaciones”. Ellos tienen las armas y son violentos. Nosotros no, nosotros queremos cambiar el odio por el amor, la injusticia por la justicia, la persecución por el perdón y la violencia que hay en el país por la paz. Y vamos a luchar en cada espacio y cada minuto para lograr eso.

3 DE DICIEMBRE DE 2015.