Sábado, 23 de Febrero de 2019
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Lugo debe ser capaz de construir mayoría para poder gobernar

Enrique Correa es considerado como el hombre clave, “la bisagra” de la coalición que gobierna en la prosperidad a Chile desde hace 20 años. El presidente electo Fernando Lugo lo llamó para que lo asesorare. En esta entrevista advierte que el nuevo jefe de Estado debe ser capaz de construir mayorías para poder gobernar.

-Lo catalogan como hombre clave de la Concertación chilena, hombre bisagra. ¿Es así? 

-Fueron tiempos difíciles, tiempo en que construimos el primer gobierno civil. Habíamos ganado el plebiscito y logrado hacer una unidad de 14 partidos. 

-¿Hoy son cuántos? 

-Hoy somos cuatro. Habíamos logrado convertir esa alianza heterogénea, inmensamente amplia, en una coalición capaz de gobernar... 

-Y además le tenían encima a Pinochet... 

-Como si eso fuera poco. Era el comandante en jefe del Ejército. Como ve, nuestro trabajo fue bastante arduo. 

-¿Y usted, cómo cobró tanto protagonismo? 

-No sé cómo le puedo explicar. Yo he sido político siempre, desde niño. Participé en el gobierno del presidente (Salvador) Allende. Trabajé junto al canciller Clodomiro Almeida. Cuando uno se ha desenvuelto muchos años en este oficio, naturalmente las cosas se hacen posibles. Pero además tenía un muy buen conductor, el presidente (Patricio) Aylwin, el político más hábil que he conocido. 

-Ahora lo llamaron a asesorar al nuevo presidente, Lugo. ¿Cuál es su diagnóstico? 

-El cambio que la gente espera tiene que expresarse en programas de gobierno que efectivamente demuestren que ha llegado un nuevo modo de gobernar. El presidente Lugo sabe perfectamente que ese nuevo modo de gobernar no debe significar que el país pierda estabilidad. Entonces, esa combinación es la compleja meta que hay que lograr. 

-¿Cuáles son las prioridades de un gobierno como este? 

-El combate a la pobreza, solución consensuada no conflictiva al problema de la tierra, reformar la administración para gobernar de otro modo a como se ha gobernado en las últimas décadas, la constitución de un acuerdo parlamentario que le dé mayoría. Son prioridades que hay que combinar desde el primer día. 

-¿Lugo se debe a la Alianza o tiene que buscar un acuerdo con las otras fuerzas? 

-No sé bien con qué, pero es claro que debe buscar conformar una mayoría parlamentaria que le permita legislar, porque un gobierno que no tiene mayoría parlamentaria no puede gobernar. Y entonces puede quedarse solo en sus buenas intenciones. Debe ser capaz de construir mayorías. 

-Los que le ayudaron a catapultarse se creen con legítimo derecho a participar y poner a sus amigos en el gobierno... 

-Mire. Ustedes vienen de un proceso de transición de 20 años con fuertes elementos de continuidad de la dictadura de Stroessner. A partir de ahora recién, ustedes, los paraguayos, efectivamente, estarán viviendo una transición de verdad. La experiencia indica que en las transiciones es muy importante la figura del líder, es decir, del presidente. Una realidad es la unidad de la coalición en torno a su líder, que es el presidente, y otro es el entendimiento con otras fuerzas de oposición para buscar acuerdos legislativos. No se trata de sustituir aliados. 

-¿Y si en la misma Alianza no se ponen de acuerdo? 

-En ese caso la oposición no sería una fuerza con la que negociar sino que se transformaría en el árbitro de las diferencias internas en el gobierno. Eso debilitaría al gobierno. Los procesos de transición, desde el español al chileno, han requerido de una coalición gobernante unida, en torno a una figura: el presidente. 

-Hay muchas cáscaras de banana, adentro y afuera... 

-Pero eso ocurre en política en todos los países. Nos ocurrió también a nosotros. Le ocurrió a los uruguayos, a los españoles. Le ocurrió a los brasileños en su momento. Toda transición significa muchos riesgos. En la transición chilena tuvimos que lidiar nada menos que con Pinochet. Se tuvo que construir democracia, instituciones republicanas en medio del tejido de poder que sobrevivía y convivía con el gobierno civil. Ahí sí que tuvimos cáscaras de plátano... 

-¿Cuál es la preocupación de Lugo?

-Acá hay un punto muy importante a propósito de cómo el gobierno se va a afianzar y es la discusión que tuvimos acá (con Lugo). Es muy importante el énfasis que se ponga en la gestión de gobernar, porque la gente sabe -todos los paraguayos saben- que el presidente es muy honesto... 

-Honesto y respetado hoy. No sabemos mañana... 

-Respetado y respetable. El interrogante es si este grupo de gente honesta va a poder gobernar bien. Entonces, una buena gestión es un asunto decisivo. 

-¿Tiene que elegir a los más capaces o a los de mayor confianza para ese trabajo? 

-Tendría que ser una mezcla de confianza y capacidad. 

-¿Cuoteo político para generar armonía? 

-Cuoteo no. Lo que no puede haber es cuoteo. Un elemento muy importante en gobiernos como este son los pactos de gobierno, de procedimiento. Todo aconseja que al menos en este primer gobierno poscolorado, el presidente tenga autoridad para designar con libertad su equipo. 

-¿Quién y cómo? 

-Eso es mejor dejarlo a criterio del presidente. Si el país fuera testigo de que se está gobernando como siempre, entonces su deseo de cambio quedaría frustrado. Con la votación del 20 de abril la gente ha demostrado que tiene hastío por la continuidad. A veces, la frustración puede ser más fuerte que el hastío. Puede ser más dura que el hastío. Creo que es muy importante que las cosas cambien desde el primer momento. 

-¿Y si se aparta de la voluntad de los concertados, por cuentas y favores que pagar? 

-Pero él es el presidente. La victoria se debe a él mismo, a su carisma y a su fuerza. Sin su fuerza y sin su carisma probablemente esa victoria no se hubiera producido y los que lo apoyaron tampoco se hubiesen beneficiado. Entonces, si ese carisma hay que preservarlo, hay que preservar la autoridad del presidente. 

-¿Rodeado de funcionarios con vicios de dictadura?

-Yo no he observado nada en Lugo que se parezca al deseo de hacer una razzia o discriminación. Lo que sin duda va a hacer es designar su gabinete y los equipos de confianza con los que va a gobernar, y va a dar instrucciones respecto a las medidas que se deben tomar para demostrar desde el primer día que son las nuevas fuerzas las que mandan, y que a esas nuevas fuerzas tiene que atenerse toda la administración. 

-¿Y las huelgas, reclamos de reivindicaciones, boicot? 

-Está bien, pero yo creo que la fuerza ciudadana que respalda a Lugo es muy grande y si logra construir además una alianza de gobernabilidad que le permita legislar en el Parlamento, creo que va a tener suficiente fuerza para enfrentar todas las situaciones. 

-¿Cómo hizo Aylwin? 

-El tuvo por un lado la hostilidad de Pinochet y del mando (militar) de Pinochet, pero se pudo controlar el terrorismo de izquierda. Eso fue mucho más delicado que controlar huelgas. Hubo dos movimientos terroristas de izquierda. Asesinaron senadores. Atentaron contra ex generales. Secuestraron. Pero se puso a raya la presión militar y se puso fin a los grupos terroristas. 

-¿Cuál fue la fórmula? 

-En primer lugar, tuvimos apoyo ciudadano. Hubo con la oposición un buen acuerdo de gobernabilidad que nos daba mayoría parlamentaria. Demostramos desde el principio que teníamos las riendas en la mano. Estoy seguro de que esto va a demostrar bien el presidente Lugo. 

-¿Cómo cree que se puede terminar con la estructura mafiosa de la corrupción? 

-Desde ya habrá que tener tolerancia cero a la corrupción, pero además de eso habrá que modernizar el Estado. Si usted lo profesionaliza, le devuelve prestigio a la función pública, establece control de gestión, control de gastos de cada ministerio, efectivamente así usted puede ir poniendo cada vez más a raya los actos de corrupción. Eso es lo que el presidente quiere hacer. 

-La corrupción es un sistema en este país... 

-Si la corrupción es un sistema, entonces lo que hay que cambiar es el Estado, y muy profundamente. Creo que se puede hacer uso además de una secretaría que se creó hace unos años atrás, para la modernización del Estado para hacer una reforma muy radical. 

-¿Cuál? 

-La que está en el Palacio de Gobierno podría transformarse en una gran secretaría de control sobre el aparato estatal. 

-¿Un superministerio? 

-Una gran institución de control sobre las instituciones como primer paso en este largo y fatigoso camino de modernización. 

-¿La corrupción se puede detener desde el primer momento o es imposible? 

-El gobierno tiene que dar señales muy fuertes contra la corrupción desde el primer momento. Probablemente no le pondrá fin de inmediato, pero la fuerza de sus primeras señales van a ser muy importantes. 

-Usted dice penalizar drásticamente de entrada... 

-Muy fuertemente. Habrá que construir un Poder Judicial más autónomo con altos niveles de respetabilidad. El legado más importante y más duradero de esta administración debe ser el fortalecimiento de instituciones sanas en el Paraguay que respondan a la fe pública. 

-Lo que se ve que están haciendo muchos funcionarios es organizarse para enfrentar y desafiar al nuevo gobierno. Hasta en el Poder Judicial... 

-Cuando asumió el presidente Aylwin también se decía mucho que, era tal el poder que tenía que enfrentar, que los civiles eran tan débiles que no iban a poder soportar tanta fuerza contraria. Y mire, llevamos 20 años gobernando. 

-¿Cuánto tiempo estuvo Aylwin? 

-Cuatro años él, seis años el presidente Frei, seis años el presidente Lagos, cuatro años la presidenta Bachelet. Es decir, la gente tan “débil”, que no iba a poder ante tanto poder fáctico, termina completando 20 años. Estoy seguro que presidente Lugo también le va a ir bien. 

-Pero también dicen que la coalición chilena encontró ordenado el país, porque Pinochet lo ordenó... 

-¡Pero eso es una leyenda! 

-¿Una leyenda Pinochet? 

-¡Es una leyenda! ¡Encontramos un país de la arbitrariedad, de la discrecionalidad y del crimen! Ese era el país que nos legó Pinochet, ¡el país del horror! Ese fue el país que tuvimos que sanear. Lo saneamos del crimen, del horror, de la discrecionalidad y de la opresión. Eso de “país ordenado”, ¡olvídese! El Estado era una parcela de favores políticos y nosotros restablecimos plenamente las instituciones sanas que se desperdiciaron por muchos años.



Hugo Ruiz Olazar 
Publicado en el Diario ABC Color 
Domingo, 1 de junio del 2008