Viernes, 14 de Diciembre de 2018

‘‘Parece dirigida, como si tuviera memoria la bala...’’

 

Después de finalizada la misteriosa autopsia del vicepresidente en el Sanatorio Americano, de donde el forense José Bellasai era profesional externo, en el informe al juez Gustavo Ocampos -que escuchaba semidormido, notablemente cansado y con ojeras- escoltado a su derecha por su colega Bogarín, el médico relata al magistrado en forma confusa: “hasta ahora no encontramos la (tercera) bala”.

En otro pasaje de su informe verbal afirma que “está perdida por ahí”, como si el trabajo realizado sobre el cuerpo del Dr. Argaña hubiera quedado inconcluso. En el transcurso de la necropsia, el Dr. García Varesini, en diálogo con el Dr. Llano y Bellasai comentan que la bala reportada como la mortal, “parece que estuvo teledirigida”. 

En ese escenario de los acontecimientos se habían dado cita los jueces Jorge Bogarín González, Gustavo Ocampos (sobrino político de Argaña), el fiscal Gustavo Amarilla Arnica (hoy juez del Crimen), el abogado Jorge Vasconsellos, mezclados entre los médicos José Bellasai, Garcia Varesini, Luraghi, Velázquez (amigo de Argaña y ex médico del general Rodríguez) y el médico José María Llano (ahijado de Argaña), entre otros. 

Con su presencia seudolegalizaban un trabajo que debió haberse efectuado en la Facultad de Medicina. 

En el video se constata el cansancio casi extremo de los protagonistas, como si les faltaran horas de sueño, hecho que llama la atención a partir de las declaraciones del Dr. Carlos Mojoli, quien dijo haberse sorprendido por haber recibido un fax a la 1 y 30 de la madrugada de ese día 23 (siete horas antes del atentado), en el cual se le comunicaba su destitución, dejando entrever que, al parecer, en el Poder Judicial no todos durmieron esa noche. 

DOS BALAS, ¿O TAL VEZ TRES? 

En esa escena, en el video se escucha hablar al Dr. Bellasai quien no se muestra muy seguro cuando declara que encontró dos, o tal vez tres, balas en el cuerpo. 

Señala al magistrado Ocampos. ‘‘Hasta ahora no encontramos la (tercera) bala”, como dudando de su existencia, pero remata diciendo que “está perdida por ahí”. 

Previamente, en el acto de la necropsia, al explicar los orígenes del impacto que atravesó el corazón de la víctima, afirma que el órgano “presenta herida penetrante, orificio de entrada en la aurícula derecha, cara anterior y que tiene una dirección oblicua, de dentro hacia afuera y de arriba hacia abajo y que sale en la orejuela derecha, interesando también la base del borde extremo de la implantación de la arteria pulmonar...’’ 
Los demás médicos, Llano y Varesini comentan . ‘‘Parece teledirigida, como si tuviera memoria la bala”. 

Cuando habla de “dirección oblicua, de dentro hacia afuera y de arriba hacia abajo...” se interpreta como que la bala tuvo orificio de salida y no de entrada. 

¿MURIÓ MUCHO ANTES COMO DICE DOMINGUEZ? 

En la autopsia, según algunos profesionales independientes, se observa un cuerpo con distensión abdominal (hinchado) con varias heridas. Algunas parecen haber sido hechas con elementos cortantes, que contrastan con el estado de la camisa inmaculadamente blanca -sin rastros de sangre- que exhibía el vicepresidente cuando fue subido a la ambulancia. 

Días atrás, Osvaldo Domínguez, dio por la radio 9.70 una versión vox populi, que patentiza las dudas que existen en torno a la historia oficial del atentado, sostenida por el gobierno de Luis González Macchi y los familiares. 

Dijo estar cada vez más convencido que Argaña murió mucho antes del atentado. 

Se preguntó si por qué se hizo a puertas cerradas la autopsia. ‘‘Se le mata a un hombre público de la República del Paraguay, y no se da a conocer la autopsia públicamente. Hay gato encerrado ahí’’. 

‘‘Yo tengo el video clarito acá. Cuando Argaña llega al sanatorio, tiene casi coagulada la sangre. Y la coagulación se produce recién entre tres horas y media y cuatro horas. Hay otra versión de que él ya falleció a la madrugada y que salió muerto de su casa...’’. 

LA PRIMERA TESTIGO 

La primera testigo del crimen fue Shirley Pintos, en cuya casa se refugió el chofer Víctor Barrios para guarecerse de los sicarios. 

La mujer, una paramédica, apagó el motor de la camioneta Nissan Patrol y dijo en declaraciones a la Policía que alzó parcialmente el cuerpo del Dr. Argaña y se percató que estaba extremadamente pálido como si ya hubiera llevado varias horas de fallecido. 

El Dr. Planás, al justificar por qué no auxilió a los heridos cuando llegó a la escena del crimen, explicó que ya se había dado cuenta del fallecimiento. Dijo que Argaña ‘tenía la piel muy pálida, al igual que las uñas y los labios lilaceos‘, una señal que solo se observa en un estado cadavérico de varias horas, según los expertos. 

Es notorio un golpe importante encima del ojo derecho, sector que fue revisado por los peritos -según se observa en la filmación de la autopsia- pero que aparentemente no figura en el expediente. También es posible ver la marca de ese golpe en la filmación del lugar del atentado. 

(Continuará...)

Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Sábado, 22 de marzo del 2003