Viernes, 14 de Diciembre de 2018

Dos dictámenes concluyen que Argaña no murió en el atentado

‘‘El (Argaña) tenía cinco impactos de bala, y una de las balas fue la que le penetró en el cadáver (?) y eso está bien documentado, o sea que está todo un libro abierto...’’, subrayaba el Dr. Bellasai en declaraciones a una radioemisora hace un par de años cuando se mostró muy irritado por un dictamen elaborado por el forense rural Pedro Flores en base al expediente clínico del Sanatorio Americano. Ante el aparente desliz, dijo: ‘‘Le traicionó el subconsciente’’, y después se preguntó con ironía: ‘‘¿Cómo va a hablar de una bala que le penetró al cadáver o es que ya estaba muerto?’’.

Flores generó una gran controversia cuando el 30 de agosto de 2000 en una entrevista con nuestro diario ventiló la hipótesis de que Argaña tuvo que haber muerto ocho horas antes como mínimo, en base a un estudio estricto de la historia clínica. 

La historia clínica es el reporte de la primera revisión del cuerpo. 

El forense Flores dijo descartar que Argaña hubiera muerto de las lesiones provocadas por los orificios de bala ‘‘porque, categóricamente, ninguno afectó ni el corazón ni los vasos sanguíneos importantes’’. 

En su audaz revelación, sostuvo que ‘‘la sangre negruzca y coagulada del hemotórax y del hemopericardio no corresponde a las heridas de bala del tiempo de la balacera’’. 

Lo que hizo el profesional fue interpretar la historia clínica del Americano, firmada por los doctores Carlos Ayala y Gustavo Benítez, refrendada por los doctores Fracchi y el médico de cabecera del vicepresidente fallecido, doctor García Varesini. 

SANGRE NEGRUZCA COAGULADA 

En la historia clínica oficial, respecto del examen de la ‘‘región afecta’’ se lee: ‘‘Orificios por arma de fuego, uno en cadera derecha, uno en tórax anterior lateral derecho, uno en brazo derecho, dos en antebrazo derecho’’. 

Para Flores, los cinco orificios no interesaron o afectaron órganos vitales, como el corazón o los vasos, para que causara la muerte inmediata. 

‘‘Puede causar la muerte por desangramiento o por una complicación u otras cosas, pero muerte inmediata, de ninguna manera’’, afirma el experto. 

El mismo informe oficial da cuenta de la introducción de una aguja gruesa para aspirar (drenar) la sangre, constatándose sangre negruzca coagulada de 600 cc (más de medio litro). 

Para Flores, una ‘‘sangre negruzca coagulada’’ no puede ser de ningún modo sangre nueva, de un recién fallecido. 

‘‘Si es negruzca y coagulada, es una sangre vieja. Sin embargo, cuántos minutos pudieron haber pasado desde el momento del atentado hasta que fue trasladado y atendido. Estamos hablando de minutos’’, precisa el galeno quien concluye que ‘‘es una sangre anterior a la sangre de esas heridas’’.

En el hemopericardio también se constató sangre negruzca, de la misma calidad (vieja) que la sangre del pulmón, de la pleura. ‘‘La sangre de la herida de la balacera, en 10 ó 15 minutos tiene que seguir siendo fresca, rutilante. Eso lo puede corroborar cualquier hematólogo...’’, sostiene en forma contundente Flores, tras lamentar que los médicos que se encargaron de la autopsia no hayan ordenado estudios de gases de la sangre. 

EL DICTAMEN DE LOS ARGENTINOS 

Los médicos legalistas argentinos, doctores Leopoldo Quintero, Moisés David Dib y José Enrique Castelucci, del Instituto de Medicina Legal de la Universidad de Córdoba, en un dictamen paralelo, concluyeron que surgen dudas razonables con respecto a la data de la muerte, dirección de los disparos, distancias desde las que se efectuaron los mismos, que abona una probable hipótesis de que Argaña no haya fallecido en las circunstancias y momento establecidos por los peritajes realizados. 

Es más, dicen haber constatado la presencia de lividez (rigidez) cadavérica generalizada, una característica rechazada en forma rotunda por los profesionales que ejecutaron la necropsia. 

El médico Flores, a su turno, preguntó: ‘‘¿Puede ser que un tiro en la cadera mate, que dos tiros en el brazo maten, que un tiro en el antebrazo mate? ¿Puede ser que un tiro (el quinto) en el tórax anterior lateral derecho mate? (parte derecha del pecho)’’. 

‘‘Si la punción abdominal fue negativa -lo que quiere decir que no se encontró ningún daño- ¿por qué en otros exámenes se encontraron lesiones de órganos abdominales? 

La historia clínica dice claramente que la punción abdominal es negativa. Quiere decir que estaba sano. ¿Por qué los doctores Carlos Ayala y Gustavo Benítez no encontraron nada en la punción abdominal y por qué encontró Bellasai? ¿Cuál fue la bala mortal?’’, se interrogó finalmente. 

NO CONSTA EL CALIBRE EN LA PERICIA 

Sobre la bala que penetró en el antebrazo derecho, Bellasai afirma que ese proyectil penetró y salió de ese miembro, aunque no consta el calibre en el laudo pericial. En la filmación no consta infiltración hemorrágica de sus bordes. Lo que existe es la descripción de una herida vieja, seca y abierta. La historia clínica del Americano da cuenta de la existencia de dos orificios en el antebrazo derecho. Lo que se comprueba es que existe un orificio de entrada y otro de salida, según el estudio argentino. 

En cuanto a la bala del brazo derecho, no existe el halo negruzco en ese orificio y lo que sí existe es la emanación de líquido de color negro, que no mancha la camisa del cadáver cuando suben a Argaña a la ambulancia. Es más, con respecto de esa bala, la misma fue rescatada por los peritos, conforme expresa el doctor Luraghi durante la autopsia. 

En el informe Bellasai, en la región lumbar derecha hay un trayecto superficial de proyectil de aproximadamente 15 cm. 

En la historia clínica del Americano, contradictoriamente, se reporta una herida lineal de 8 cm de longitud. 

En el video se observa a uno de los médicos aproximándose a la lesión, aparentemente suturada y gesticula con las manos diciendo que la bala pegó de refilón. 

EL PROYECTIL DE LA CADERA 

El forense de la autopsia no ofrece explicación acerca del trayecto del proyectil que interesó en la cadera derecha. Nunca pudo haber ingresado por la ventana de la camioneta, para afectar esa región y ubicarse en la región subescapular derecha (homoplato). 

Para los argentinos es imposible ese trayecto recorrido. Tampoco pudo haber afectado al corazón. 

Conforme a la expresión del forense oficial, la bala que ingresó en el flanco derecho fue rescatada ‘‘en tejido celular subcutáneo (sobre el abdomen)’’. Tampoco esa bala pudo afectar al corazón, según esta teoría. 

Es más, en un momento dado, Bellasai expresa que la bala que mató a Argaña vino ‘‘de adentro hacia afuera y de arriba hacia abajo’’, que no tiene orificio de entrada ni de salida, proyectil que quedó ‘‘perdido por ahí’’. 

Otro hecho no menos extraño para estos peritos foráneos se desprende de la historia clínica en la que se reporta que los esfuerzos de reanimación culminaron a los 9:12 horas. Luego determina que el paciente no responde a maniobras de RCPM y que terminan las maniobras a las 9:50 horas, comunicándose la novedad a los médicos García Varesini, Fracchi y Llano. 

(Continuará...)

Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Martes, 25 de marzo del 2003