Sábado, 23 de Febrero de 2019

Juez afirma que irresponsabilidad fiscal hizo fracasar “caso Ycuá”

El juez Aguirre Rodas, uno de los magistrados casi linchados por una turba en el primer juicio por el caso Ycuá Bolaños, cuando se leía el veredicto del tribunal, acusa al fiscal Edgar Sánchez del perjuicio que produjo a las víctimas y familiares de los muertos el reciente desenlace del segundo proceso contra los Paiva, que puso a salvo el 50% de su fortuna.

–¿Por qué culpa al fiscal Edgar Sánchez? 

–Endulzó la boca a la gente. Prometió lograr una condena de 25 años contra los Paiva por homicidio doloso y su investigación no es más que una antología de la indigencia jurídica: técnicamente, de arriba abajo, un desastre.

–¿Ilusionó a la gente? 

–No solo creó falsa expectativa sino comenzó a decirles: “esto es homicidio doloso. Está en poder del Presidente de la República. Está todo arreglado, y si no se logra la condena es porque el tribunal se vendió”. 

–¿Usted dice que manipuló a la gente? 

–Si yo o usted somos víctimas de un hecho, jamás vamos a poder ser objetivos, por razones obvias. Siempre vamos a tener la sangre en los ojos. No vamos a mirar las cosas con objetividad. El que debe dar la objetividad es la institucionalidad. Pero en este caso la ausencia del Estado (a través de la fiscalía) fue notoria en todo el transcurso del procedimiento y la misma investigación.

–¿Cuántas fueron las víctimas fatales al final? 

–Hubo básicamente unos 360 muertos y aproximadamente 600 personas que quedaron heridas, muchas de ellas muy gravemente. 

–¿Hay gente que murió después? 

–Hay. No les dio más el físico. Fallecieron como consecuencia directa, física o emocional. Por eso mismo, el Estado debió haber intervenido midiendo las expectativas que había alrededor de esta causa. 

–Los jueces se inhibieron, espantados... 

–Mire. De esta causa se inhibieron 60 jueces. 

–Hasta que ustedes tomaron el caso... 

–Sí. La presidenta fue Doddy Báez, segundo Elio Rubén Ovelar y tercero yo. 

–¿Qué pasó? Fueron corridos a sillazos... 

–No se pudo probar el doloso. El representante del Ministerio Público (Edgar Sánchez), primero, creó una falsa expectativa; segundo, engañó; y, tercero, manipuló a la gente durante toda la investigación y durante todo el proceso. 

–¿Y por qué lo hizo? 

–Lo hizo porque era un ambicioso. A través de este caso quiso promocionarse... 

–¿Quería ser fiscal general? 

–Quería algún tipo de promoción. No sé si quería un cargo político, presentarse a elecciones, o quería ser fiscal general del Estado. Alguna motivación habrá tenido, no sé. 

–¿No había argumento para culpar a los propietarios...? 

–No, no, no. No le encontramos. Francamente le buscamos la vuelta. No se encontró lamentablemente una base para llegar al “homicidio doloso”. 

–¿Cuál fue el argumento fiscal del “doloso”? 

–El fiscal hizo una investigación que fue un espanto. El argumento principal fue que las puertas estaban cerradas. Eso no se pudo probar en el primer juicio y no se pudo probar tampoco en el segundo. 

–El primer juicio es cuando los atropellaron.. 

–Sí, cuando no pudimos leer la sentencia. En el actual tampoco se pudo probar. 

–¿Cómo no se pudo probar si afuera todo el mundo vio que no se podía abrir la puerta de entrada? 

–Bueno, pero eso es lo que se dijo por los medios periodísticos. Se dijeron muchas cosas. Hay que admitir que la cuestión fue tratada en forma muy morbosa. No fue tratada con la debida objetividad. Durante el juicio no aparecieron esos elementos que, de alguna u otra forma, se presentaron como una incriminación. 

–Lo único cierto es que todo se quemó en fracción de minutos... 

–Lo importante de todo esto es que se hizo un juicio. Ese primer juicio, por irresponsabilidad de un solo funcionario (el fiscal Sánchez), no pudo terminar su tarea. Se estaba leyendo la sentencia y la gente reaccionó. Obviamente estaba dentro de un local inapropiado para hacer un juicio. 

–¿El estadio ese de las Fuerzas Armadas no era apropiado? 

–Era una leonera. Lamentablemente se permitió el ingreso de gente que no tenía absolutamente nada que ver con el juicio. Por una cuestión ideológica y con metodología completamente intoxicada y fuera de lugar se instalaron ahí. Y ellos fueron, junto con la irresponsabilidad del fiscal, los que produjeron los actos de violencia. Fuimos arrasados. Ese día la institucionalidad no existió . Salvamos nuestra vida por un pelo... 

–¿Ah, sí? ¿Fue realmente así? 

–Fue violento, directamente nos atacaron al físico, como para destruirnos. Eran extremistas de izquierda... 

–¿Cómo se salvó de la turba? 

–Yo salí disparando. Me refugié en cualquier parte. No volví más a mi casa por mucho tiempo, pero yo digo: ¿quién se va a hacer responsable del feroz daño que se le causó a esa gente si en el primer juicio nosotros les encontramos responsables a todos? Les encontramos responsables a los Paiva. Les encontramos responsables a los accionistas... 

–¿Al constructor no? 

–Al constructor no. 

–¿Por qué? 

–Ese fue otro error también (del fiscal). El constructor tenía que haber estado enjuiciado en ese primer juicio. 

–¿Por qué no estuvo? 

–Eso habría que preguntarle al agente fiscal. Se dividió en tres partes: por una parte los accionistas, por otra parte el constructor y los funcionarios municipales, por otra parte donde quedó bien librado el intendente municipal. 

–¿Era responsable?

–Tenía que haber entrado. Vaya a saber por qué no entró en el paquete. Lo fundamental en este tema es que ese primer juicio daba por lo menos a las víctimas la posibilidad de resarcirse. Pero al ser violentado, ahí automáticamente la institucionalidad se quebró. Entonces, de este asunto, a la fecha, ¿quién es el responsable?, ¿las víctimas? No tengo por qué responsabilizar a las víctimas. Hay que respetar el dolor. Entonces, el responsable es el Ministerio Público y la gente tiene que demandarle al Ministerio Público por lo que pasó. 

–¿Las víctimas no pueden cobrar ahora? 

–Probablemente van a poder cobrar un 20% de los querellantes, pero el 80% no. Además, la querella se centró en los Paiva y se puso a salvo a los accionistas, que tienen en su poder el 50% de los bienes. 

–¿Los Paiva fueron condenaron pero sobreseídos? ¿Cómo se entiende?

–En el segundo juicio se les condenó. A los accionistas se les absolvió. Recurrieron en apelación y nulidad. Se anuló la sentencia de ese segundo tribunal, diciendo que el juicio del primer tribunal era el que valía, o sea, nuestro juicio. Entonces, al anular la sentencia quedaron sobreseídos de la causa. 

–¿Eso ya no se puede apelar? 

–Claro que se puede apelar. Se puede recurrir, ya sea de casación. Esa creo que es la figura que más se adecua al caso.

Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Lunes, 13 de octubre del 2008