Sábado, 23 de Febrero de 2019

Nicanor dice que una alianza con Unace es imposible

Una alianza con Unace es imposible, resume el presidente Nicanor Duarte Frutos, en un pasaje de la entrevista cuya primera parte publicamos ayer. Admite que Unace tiene su propio proyecto, su propia dinámica, su líder, una estructura importante, pero que el Partido Colorado cuenta a su vez con una estrategia de lucha electoral para los comicios del 20 de abril. “Tiene su estructura sólida, un rumbo y propósito de victoria incanjeable, indubitable...”.

-¿Usted dice que Blanca (Ovelar) le gana a Castiglioni? 
-Lejos, lejos...

-Mire que falta poco. ¿No tiene miedo de arrepentirse? 
-¡Pero le vamos a pasar encima, lejos... Electoralmente tenemos mucho más...! 

-Si gana en diciembre, ¿tiene previsto hacer alianzas para las presidenciales? 
-Es muy difícil. 

-¿Van a recurrir a la vieja cantinela de olvidarse del jeja’o (insultarse) colorado, para abrazarse en las nacionales? 

-No es “la vieja cantinela”. Es la vocación de poder del Partido Colorado. La política es una ciencia práctica. En la política no se gana con versos. Fuera del poder -decía Lenin- todo es ilusión. Después de las internas, el primer plano es construir la unidad que siempre se da entre colorados. 

-¿Se dará esta vez? 
-Todos somos amigos: Alderete, Castiglioni... Acá no hay rencores, grupos económicos enfrentados. Nosotros somos políticos. Después del 20 de abril buscaremos construir una mayoría en el Parlamento... 

-Entonces, ¿puede ser una alianza con Unace después de las elecciones? 
-No antes porque antes es imposible. El Unace tiene su propio proyecto, su propia dinámica. Tiene su líder. Tiene su estructura importante y el Partido Colorado tiene su estrategia de lucha electoral. Tiene su estructura sólida, un rumbo y propósito de victoria incanjeables, indubitables. 

-Usted da como un hecho que Oviedo y Lugo van a competir... 
-Es mi deseo. Pero el deseo del presidente puede ser muchas veces una actitud sentimental, cuando son otras instituciones jurisdiccionales las que tendrán que decidir la habilidad de estos señores. 

-Pero Oviedo saltó la valla más importante: ser preso de los militares. 
-Me imagino que sí. Ojalá que él aprenda la lección. A esta altura de su vida debe entender muy bien que la discrecionalidad del poder, el exclusivismo, el abuso del poder y el desconocimiento de la pluralidad solo pueden llevar al fracaso total. 

-¿Abuso de poder le llama a un hombre que estuvo 10 años perseguido, preso, exiliado, confinado? 
-No. Yo estoy enumerando las causas de que a él no le permitieron en su momento gobernar. El tuvo la oportunidad en el año 98 de contribuir a un proceso de institucionalización. Sin embargo, se aferró a su visión egoísta y mezquina del poder. Acuérdese lo que dijo una vez: “ni guarda hilo para los demás”. Y esa actitud egocéntrica, de espaldas a la necesidad en la democracia de construir consensos, le llevó a perder en 7 meses el poder luego de haber tenido todo a su merced. 

-¿Cómo pudo detener eso? 
-Hablar con Argaña. Yo fui parte de aquellas horas. Argaña planteó la construcción de la alianza en el Parlamento y en el poder administrador. Cubas era el intermediario entre Argaña y Oviedo recluido. En vísperas de la asunción, Cubas le dice apenado al Dr. Argaña: “Profesor, hice todo lo que pude. No hay nada para la reconciliación. Es más, Oviedo me comunicó que yo, a partir de ahora, no soy el interlocutor de usted. Fue nombrado Octavio Gómez. Error, error, evidentemente error craso, ausencia de visión de lo que es la democracia, ignorancia de lo que representa el valor de la pluralidad. Todo eso genera el marzo paraguayo finalmente... 

-Pero 7 meses antes ya se perfilaba el derrocamiento de Cubas. “No va a durar 7 meses”, dijo Laíno. 
-Y claro. Es demasiado fácil hacer ese tipo de predicciones cuando se percibe que el que tiene poder cree que lo puede ejercer en forma omnímoda, omnipotente, inconsulta, sin participación de los demás actores. 

-O sea que hubo conspiración desde que ganó Cubas en el 98... 
-No es que hubo conspiración. ¡Oviedo fue el principal conspirador contra sus propios intereses de poder!, al pretender concentrar todo el poder y excluir y desconocer a los actores de la pluralidad democrática emergente del país. 

-¿El hecho de desprenderse de los Argaña le dio a usted más libertad de movimiento? 
-Ellos se desprendieron, no yo. Ellos nos sacaron la chapa. Me di cuenta de que había sido que era real lo que venían diciendo en muchos sectores políticos, de que Reconciliación (Colorada) era una patente comercial familiar de los Argaña. Yo lamento mucho pero eso ya ocurrió y le deseo éxito político a ese clan. 

-Usted fue hermano siamés de estos hermanos. ¿Le sacó un peso de encima la separación? 
-¡Yo no soy hermano siamés de nadie! Lo que pasa es que cuando se plantean los pedidos de hábeas data en la Corte, por los abogados de Oviedo, se me pide que yo intervenga en el Poder Judicial, que actúe en el más alto nivel de la Corte Suprema de Justicia... 

-¿Quién? 
-Especialmente Nelson Argaña. 

-¿Para meter la mano? 
-Yo no tengo esa práctica de meter la mano en los ámbitos jurisdiccionales competentes. Yo digo: que se actúe conforme a la ley, conforme a los procedimientos, que los jueces dicten sentencia en el caso Argaña, en el caso de la Plaza, pero no podemos seguir torciendo. No podemos seguir intentando inficionar los órganos jurisdiccionales... 

-¿Pero ellos lo hicieron? 
-Hay que preguntarles a ellos. 

-¿Qué es Oviedo, para usted? 
-Un gran mito. 

-Con las persecuciones, casi hicieron de él una leyenda... 
-Sin desconocer su liderazgo en sectores muy importantes de la población, para mí es un gran mito. Es un personaje digno de ser estudiado. Tiene un liderazgo indiscutible en los sectores populares y en ciertos niveles muy conservadores. En el 98 nos ganó en Cateura pero también en las Carmelitas. 

-¡Qué contradicción! 
-Son las contradicciones de la sociedad, la hipocresía de la sociedad. Ojalá que haya aprendido de lo que vivió y no termine tratando de recrear una especie de bonapartismo criollo en el Paraguay. 

-¿Qué quiere decir? 
-El bonapartismo surge con Napoleón Tercero cuando los sectores liberales son incapaces de construir confianza en los sectores mayoritarios marginales. Entonces ven a un hombre, que por su discurso nacionalista, de comunidad, de la familia, puede darle identidad y protagonismo a esos sectores sin claudicar de la defensa de las corporaciones y de los sectores privilegiados. Entonces, la burguesía y las oligarquías renuncian al poder político para conservar la bolsa, y al mismo tiempo promueven a un político popular que moviliza a las masas, que incorpora a los hambrientos, a los analfabetos, a la gran nación al poder nacional pero sin generar ninguna transformación y defendiendo desde su mando el statu quo, los privilegios de la derecha y de los sectores liberales y burgueses. Ese fue Napoleón Tercero. 

-Habla como si fuera tan fácil crear un líder... 
-Ojalá Oviedo no termine cumpliendo ese papel funcional a los intereses del statu quo, del gran latifundio, de los grandes contrabandistas, de los dueños del capital y de la especulación financiera. 

-¿Usted está más a favor de Chávez que de Bush? 
-Carlos Fuentes, ese gran escritor latinoamericano decía que si la democracia no genera la respuesta que los pueblos esperan de las revoluciones, no tiene futuro. Yo estoy a favor de una visión progresista del ejercicio del poder en la región, la búsqueda de una cohesión sudamericana para lograr una participación más efectiva, dinámica y transformadora en la globalización económica que hasta hoy solo ha servido a los intereses del gran capital, de los países del primer mundo. Me considero un hombre de centro-izquierda. 

-A usted le adjudican conductas de derecha, discursos de izquierda y viceversa, pero el stablishment está igual hace 60 años.. 
-El ejercicio del poder, más allá de la adscripción ideológica de un presidente de la República, requiere también mucha versatilidad porque los cambios deben ser producto del consenso y no del enfrentamiento violento. El presidente tiene que saber escuchar y tiene que manejar muy bien la comunicación para evitar las polarizaciones que siempre han ocurrido por intolerancias, exacerbaciones ideológicas o por prepotencia desde el poder. 


-La realidad es que la gente está convencida de que ustedes, los grupos de colorados, se suceden en el poder para mantener sus privilegios. 
-No es cierto. En realidad todos luchan por sus intereses. Si es por eso, en la agonía del stronismo ahí recién todos se volvieron antistronistas, después de haber legitimado el stronismo. Lo que ha destruido al país ha sido la concepción aldeana de la política, del que no está excluido el periodismo. 

-¿Es cierto que usted fue el primer elegido por Wasmosy para sucederlo? 
-Eso yo no puedo saber. En principio yo era el candidato emergente, hasta que finalmente prevalecieron los intereses de los grupos de poder económico cercanos a Wasmosy. Instalaron a Facetti y me desplazaron, felizmente... 

-Y usted se mudó con Luis María Argaña... 
-Si yo hubiese permanecido como candidato de Wasmosy, jamás habría ganado las elecciones en el 98 y tal vez mi carrera política terminaba. Pero Dios sabe hacer las cosas y aquella destitución violenta me permitió crecer, ser apreciado por círculos políticos y empresariales. Fundé un movimiento hasta conformar con Argaña la dupla para aquella competencia. 

-Su atractivo era el guaraní. Facetti no sabía hablarlo. Argaña tampoco. ¿Dónde aprendió? 
-A mi mamá también le preguntaron y ella dijo: “Eporandúna chéve moo che memby oaprende la castellano. Chéve ko la chemondyiva, la castellano oñe’ê kuaa haguere” (pregúntenme dónde aprendió castellano. A mí lo que me asusta es que hable bien castellano). El lenguaje es el instrumento más importante para la construcción de la comunicación. Si el pueblo no entiende, no hay comunicación, identidad, ni promueve el sentido de causa. 

-Se le critica por su vulgaridad, por no guardar compostura de estadista. 
-Me parece una estupidez esa mentalidad de los grupos de élite que en forma ingenua o de mala fe pretenden definir lo que es un estadista a partir del estilo de su comunicación o de la estética de su lenguaje. En el Paraguay, solo 5% es monolingüe español. Un 75% del pueblo tiene como lengua de origen el guaraní.

(Continuará...)